El Ayuntamiento derribará ocho inmuebles del casco antiguo y someterá a inspección técnica otros 150

Son algunas de las medidas de una batería de actuaciones para frenar el deterioro de este barrio, acordadas tras los recientes derrumbamientos que provocaron la muerte de una mujer

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“Los últimos acontecimientos sucedidos en el Casco Antiguo han puesto de manifiesto el deterioro y el mal estado en que se encuentran una gran parte de sus edificaciones. Y eso hace necesaria una actuación urgente. No es algo nuevo. Es fruto del paso del tiempo pero nosotros hemos decidido afrontar el problema e intentar solucionarlo paulatinamente”.

Con estas palabras la alcaldesa, Mónica Arceiz, comenzaba ayer la comparecencia anunciada para explicar la situación en que se encuentra el Casco Antiguo de Calahorra y las medidas que ha acordado el Ayuntamiento después de los graves sucesos ocurridos en el mes de agosto.   Cabe recordar que una mujer falleció al caerle encima parte del tejado donde vivía, en la calle Estrella, y que días antes se desmoronaba la fachada de un edificio en la calle San Andrés.

Mónica Arceiz comenzó por dejar claro que corresponde a los propietarios de los inmuebles tener sus viviendas en condiciones de habitabilidad; sin embargo, «como esto no se hace»,  la primera medida que el Ayuntamiento de Calahorra va a poner en marcha es el derribo de 8 inmuebles, anunció la alcaldesa.

Los inmuebles que serán derribados están en las calles Estrella 20; Enramada 23; Portillo de la Plaza 29; San Andrés 13 y 1; Navas 16 y Estrella 15 y 17. Los trabajos de demolición supondrán un coste aproximado de 700.000 euros y los encargará el Ayuntamiento en ejecución subsidiaria.

La alcaldesa comentó que se podrá hacer frente a los derribos con una partida «convenientemente dotada» y que «hasta ahora era mínima»,  gracias a haber desistido de «proyectos innecesarios y faraónicos como la Ermita de la Concepción (400.000 euros), la reforma del Ayuntamiento (600.000), etc”.

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La medida de urgencia del derribo que se realizará antes de fin de año, se complementa con una inspección técnica en otras 150 viviendas que se encuentran en mal estado dentro del Casco Antiguo. Se trata de conocer exactamente su estado, y en función del resultado del informe, «se  requerirá a los propietarios su reparación o su demolición».

Esta inspección requiere del permiso de los propietarios, pero según advirtió Arceiz, «de no hacerlo, lo haremos por una orden judicial”.

Características del Casco Antiguo

En el Casco Antiguo de Calahorra hay 1.501 inmuebles con 3.429 viviendas. Representan el 57,36% del parque edificatorio total de la ciudad, que registra 2.617 edificios y 11.846 viviendas.

El problema más grave de estas edificiaciones, según explicó Arceiz, es además de su gran extensión (360.000 metros cuadrados), la pobreza de materiales y estructuras con las que están construidos, lo cual provoca que su vida útil tenga una fecha de caducidad más próxima.

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La zona más degradada de este barrio tiene una superficie de 270.000 metros cuadrados y alberga 1.052 edificios con más de 50 años de antigüedad. De los que 178 están en mal estado y de los cuales en 28 se han iniciado expediente de ruina.

La alcaldesa  aprovechó “para hacer un llamamiento a todos los propietarios de inmuebles, sobre todo del Casco Antiguo para que se preocupen por sus propiedades y las conserven en buen estado”.

Otras medidas complementarias

Otra de las medidas que el Ayuntamiento llevará a cabo es “la actualización del padrón municipal para depurar las posibles situaciones irregulares, ya que se ha detectado que hay propietarios que para sacar mayor rendimiento de su propiedad multiplican las estancias, sin permiso, para acoger a más personas como inquilinas. Y en muchas ocasiones no reúnen las condiciones de salubridad precisas para habitarlas dignamente”. Así las cosas, como medio para poner fin a los conocidos como «pisos patera», el Ayuntamiento ha comenzado a actualizar el padrón municipal «para comprobar cuántas personas viven y están empadronadas en esas viviendas”.

Además, se va a prohibir el acceso a las viviendas declaradas en ruina, «cerrando sus accesos para impedir que nadie se instale en ellas y evitar así posibles tragedias”.

Dentro del plan elaborado para frenar el deterioro del Casco Antiguo se incluye el arreglo de tres viviendas municipales, sitas en la calles García Nájera, Padre Lucas y Julio César debido a que “existe necesidad de este tipo de viviendas para emergencia social”, según la alcaldesa de Calahorra.

«Para estos realojos, explicó Mónica Arceiz, la ordenanza dice que tienen que estar empadronados en la vivienda afectada al menos un año antes de su desalojo y que las unidades familiares sean como mínimo de dos personas y una de ellas ha de ser menor de 18 años o una persona con dependencia o con discapacidad” y aseguró que “la ordenanza se va a cumplir”.

Medidas a largo plazo

Estas medidas se van a adoptar a corto plazo, pero también se van a realizar otras a medio-largo plazo como la articulación de una nueva ordenanza sobre inspección de viviendas antiguas y la modificación de la actual ordenanza para la concesión de ayudas a la rehabilitación de viviendas “que ahora sólo se dirige a las del Casco Antiguo y queremos ampliarla a las de toda la ciudad”, ha resaltado Arceiz.

La alcaldesa finalizó su comparecencia con este discurso:  “Este equipo ha tomado una decisión valiente y responsable. Creemos que, de una vez, hay que afrontar la problemática –diversa- que concurre en esta zona de nuestra ciudad. Una actuación que requiere de la coordinación de distintas áreas municipales y que ya se han puesto a trabajar en este asunto. Es un logro que no se va a ver en un mes, que precisa de mucho dinero, que requiere la implicación y el compromiso de los propietarios, pero hemos dado los primeros pasos para solucionarlo. Porque no podemos, ni queremos esquivarlo y mirar a otro lado”.

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