Enriquecedor viaje de Amigos de la Historia a los yacimientos de Santa Criz y Liédena

Amigos de la Historia visita yacimiento Liédena
El grupo de Amigos de la Historia posa en ante la foz de Lumbier, en el mirador del yacimiento de Liédena

Situado en un pequeño otero entre ondulados campos de cereal, cerca de la localidad navarra de Eslava, se encuentra casi por sorpresa el yacimiento romano de Santa Criz, un inesperado conjunto de restos que revelan la existencia de una ciudad con impresionantes estructuras. Eso fue lo que vieron el pasado domingo un nutrido grupo de socios y simpatizantes de la asociación Amigos de la Historia de Calahorra que estuvieron guiados en su visita por Javier Andreu, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Navarra.

Los excursionistas fueron en coches particulares hasta este singular emplazamiento de la Hispania Romana en coches particulares y disfrutaron tras la visita de una sabrosa comida en Eslava, con pochas, ensalada, pollo y helado.

Amigos de la Historia visita Santa Criz
Amigos de la Historia visita Santa Criz

Aprovecharon bien el día, pues les dio tiempo de visitar además otro yacimiento romano no muy lejano; la villa romana de Liédena, cerca de Sangüesa. Éste, se encuentra ubicado en un tablar frente a la desembocadura de la foz de Lumbier, una impresionante garganta formada por el río Irati. El yacimiento que aquí se encuentra revela la existencia de más de 50 dependencias entre las que se incluían un trujal, un lagar, termas, la vivienda señorial y la de los sirvientes. Y todo esto en torno a un patio central. Algunas fuentes apuntan a la existencia allí de numerosas caballerizas y se refieren a él como un «parador» romano; un núcleo de comunicaciones, abastecimiento y parada de postas que permitía un desplazamiento tan veloz como para que un mensaje o envío llevado por jinetes pudiera cubrir cada jornada casi 300 kilómetros.

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