La calagurritana Lidia Fernández Cristóbal publica su primera novela, «Cuando acaba el silencio»

Cuando acaba el silencio. Libro de Lidia Fernández Cristóbal copia 2

La editorial Freya ha publicado recientemente el libro «Cuando acaba el silencio», una novela de la que es autora la joven calagurritana Lidia Fernández Cristóbal.

Con tan solo 26 años, Lidia ha lanzado esta que es su primera obra y a la que podrían seguir otras, si bien con anterioridad escribió algunas piezas menores. Escrita en primera persona, con su fresca sensibilidad y un rico vocabulario, la joven escritora mezcla sus grandes pasiones: la música y la literatura. En la novela –que cuenta con bonitas ilustraciones– hace un relato de las esperanzas, deseos y temores de Marina, una virtuosa estudiante de música que al final de su formación académica se enfrenta a la primera gran encrucijada de su vida. Aunque el porvenir está muy desdibujado y resulta poco esperanzador hay una puerta abierta a un cambio inesperado.

Lidia Fernández Cristóbal copia 2
Lidia Fernández Cristóbal

Lidia Fernández Cristóbal (1995) se graduó en Estudios Ingleses por la UR, universidad en la que actualmente realiza estudios avanzados en Humanidades. Además es una gran aficionada a la música, toca el trombón y cursó el ciclo completo sobre este instrumento en el Conservatorio de Calahorra.

Comenzó a escribir cuando una novela de Carlos Ruiz Zafón despertó en ella la sed por contar sus propias historias. En 2012 y 2015 ganó los concursos de relatos Manuel Bretón de los Herreros y en 2019 el relato «La curva de su sonrisa» fue adaptado a guión cinematográfico para el rodaje de un cortometraje. Actualmente compagina sus estudios con la escritura y el trabajo de correctora de textos.

«Cuando acaba el silencio» se puede adquirir en librerías de Calahorra y a través de la web www. edicionesfreya.com

Sinopsis de «Cuando acaba el silencio»: Al acabar el quinto curso del conservatorio y dar su último concierto, Marina se ha quedado vacía de pasión, todos sus miedos la han vencido y el peso de los últimos meses la ha hundido por completo. Los aplausos del público ya no son suficientes para acallar lo que sufre por dentro. Después de todo por lo que ha luchado y los años invertidos en mejorar, tocar la flauta travesera no tiene ningún sentido y su vocación queda hecha añicos. Lo único que importa es que se siente sola, que su vida se encuentra al borde del precipicio y que no quiere seguir intentándolo más. Sin embargo, puede que no todo esté perdido. Quizá la amistad, el amor y la música no se hayan terminado para ella. Quizá el verano le reserve algunas canciones que aún pueda tocar. Quizá todo mejore justo cuando acaba el silencio.

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