¿Qué quieren los agricultores?

protesta agricultores

A la espera de la manifestación oficial convocada por los sindicatos y Organizaciones Profesionales Agrarias (OPAs), prevista para el día 13, un nutrido grupo de agricultores de la comarca de Calahorra se ha adelantado movilizándose ya en el día de hoy para llevar a la calle las reivindicaciones de un sector que atraviesa momentos difíciles.

En la primera jornada de las protestas, que está previsto se prolongarán dos días más, un centenar de vehículos, principalmente tractores, han recorrido las carreteras de La Rioja Baja para llegar a Calahorra. El fenómeno se ha reproducido en toda España y también en otras comarcas de la comunidad riojana llegando incluso al centro de la capital.

El tráfico se ha visto afectado por retenciones y retrasos sobre horarios de transporte público y privado pero en la zona de Calahorra han sido escasos los cortes prolongados de circulación si tenemos en cuenta la extensión territorial de las protestas.

 

¿QUÉ QUIEREN LOS AGRICULTORES?

1.- Tener presencia en la sociedad

El sector productor primario –que se encarga de recolectar lo que nos ofrece la naturaleza, ya sean alimentos o materias primas– desarrolla su actividad lejos de los núcleos urbanos donde cada vez se concentra más población. Por tanto sus vivencias y problemas pasan inadvertidos para una gran masa de la población para la que paradójicamente resultan imprescindibles. En el caso de la agricultura y ganadería el caso se hace más evidente: los habitantes de las ciudades ignoran por completo los problemas de aquellos que les surten de alimentos.

Este defecto de escucha social y mediática llega también al ámbito político y es una de las primeras reivindicaciones de los agricultores: «Que se nos escuche, que se nos comprenda y que se nos tenga en cuenta».

 

2.- Tener voz en la articulación de normas que les afectan

Cada vez más la política agrícola y ganadera se decide en los foros de gobierno de la Unión Europea que establece unas condiciones sobre las que los agricultores no tienen directamente ni voz ni voto y que no deberían ser iguales para todos los países y territorios de la unión donde la casuística productiva puede ser muy diferente: «Queremos tener poder de alegación y asesoramiento sobre las normas de la Política Agrícola Común que se deciden en Bruselas».

 

3.- Reducir la burocracia

Las principales organizaciones agrarias reclaman también al Estado por los»asfixiantes» trámites burocráticos que tienen que llevar a cabo en materia sanitaria y medioambiental.

Hay que tener también en cuenta que la población ocupada en la producción agrícola y ganadera no está familiarizada con procesos oficiales y trámites digitales que se les exigen y emplean a menudo mucho tiempo y bastantes recursos económicos en asesoramiento y gestión. Se dan también casos de agricultores y ganaderos que han dejado de percibir ayudas por desconocer que tenían derecho a ellas, porque los trámites para recibirlas eran excesivamente celosos y complicados o sencillamente porque no tenían cobertura de comunicación digital para solicitarlas en tiempo y forma: «Simplificación, pero ya. Urgente».

4.- Flexibilizar la normativa medioambiental de la PAC

Una las normas contra la que protestan los agricultores europeos es la obligación de dejar en barbecho el 4% de las tierras para poder recibir ayudas de la PAC. Hay otras muchas directivas comunitarias que están relacionadas con la reducción en el empleo de fitosanitarios y técnicas agrícolas consideradas perjudiciales para la naturaleza.

En este sentido, la protección total del lobo está teniendo afecciones para los ganaderos de explotaciones extensivas, creando un problema que no existía cuando se daban cupos de caza que mantenían a las poblaciones controladas. Igualmente, la Ley de Cadena Alimentaria está complicando también su existencia: «Los ecologistas de salón han decidido que disponer de poblaciones abundantes de lobos es más importante que disponer de productores de carne y también deciden qué puedo producir y cómo hasta poner en peligro la rentabilidad de mis explotaciones».

5.- Suprimir la competencia desleal desde países extracomunitarios

Las condiciones impuestas por la Unión Europea repercuten en una producción muy controlada en la que los fitosanitarios, abonos y la trazabilidad elevan los costes y el esfuerzo productivo. Sin embargo esas exigencias no existen cuando se trata de importar productos agrícolas de países ajenos a la Unión Europea.

El caso de Marruecos es el más sangrante, pues los agricultores magrebíes no están sometidos a cumplir ninguna de las normas de tipo ecológico y medioambiental que se imponen al campo español, llegando sus productos a los lineales de los supermercados a precios mucho más bajos.

Este fenómeno tiene fuertes implicaciones políticas y es visto como un trato de favor o una forma de pago a cambio de que Marruecos no abra sus puertas a una migración masiva hacia Europa, y en primer termino hacia España, y mantenga la vigilancia sobre el terrorismo islámico.

En definitiva: «Que se refuercen los controles con el país vecino para garantizar que los productos agrícolas marroquíes importados cumplen con las normativas internas de la UE y las cantidades arancelarias establecidas en el acuerdo de libre comercio».

 

6.- Limitar los acuerdos de libre comercio

Los agricultores y ganaderos españoles piden a la UE que no cierre más acuerdos de libre comercio que «agudizan» sus problemas. Se refieren concretamente a las negociaciones para un acuerdo con el Mercosur (alianza económica de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay) y con otros grupos nacionales que aglutinan a Nueva Zelanda, Chile, Kenia, México, India y Australia: “Es vital recuperar la preferencia comunitaria para recuperar y garantizar nuestra soberanía alimentaria”.

 

7.- Abordar el problema de la sequía y de los costes de producción y seguros

Entre los problemas específicamente del campo español están las consecuencias de la sequía, que sumados los derivados de los conflictos internacionales (guerra de Ucrania e inseguridad en el Mar Rojo), han supuesto una subida de los precios y los costes de producción.

Reclaman también un «presupuesto reforzado para los seguros agrarios, que puedan cubrir los daños de catástrofes cada vez más intensas y recurrentes».

digitalízate banner alargado

8.- Reducir el diferencial productor-vendedor

Los productos agrícolas y ganaderos cada vez tienen costes de producción más elevados y menos valor económico en el mercado. Lo que recibe el campo por lo que produce es cada vez menos al descontar los costes, y si embargo los productos cada vez cuestan más al consumidor en las tiendas y el supermercado.

Se da la circunstancia de que un kilo de fruta puede estar pagándose al agricultor a 12 céntimos el kilo cuando una bolsa del supermercado cuesta 15 céntimos.

Los intermediarios estarían en el centro de estos problemas. No obstante todas las partes implicadas en la cadena de producción y comercialización tienen sus argumentos. Más allá de los agricultores, el precio creciente de la manipulación, acondicionado y envasado de los alimentos, el coste de almacenaje y refrigeración o el precio creciente del transporte y las mermas por aquellas piezas que por su estado o imagen no llegarán a las estanterías.