Inicio de la actuación de Rodrigo Cuevas, Acutal 2022. Foto: Chema Maestre

Texto y Fotos: Chema Maestre

Es probable que Rodrigo Cuevas no pase a la historia de la música como el gran reivindicador del folclore asturiano, creo que más bien lo hará como cabaretista, cupletista, crítico social y provocador en las proclamas con las que nos obsequió entre canción y canción, esas que nos canta para entretenernos mientras habla.

La puesta en escena de Rodrigo Cuevas comenzó desde lo alto de la sala, recorriendo el pasillo central con su madreñas y vestido tradicional asturiano, cual si de una vedette cabaretera se tratará, iniciando así un espectáculo, que detuvo por que consideró que el aplauso recibido no era lo suficientemente caluroso, en el que la jota, la canción tradicional, el cabaret, la copla, el cuplé y la electrónica se entremezclaron sin ningún pudor y con la frescura del que se sabe y lleva la diferencia por bandera.

Acompañado de un percusionista (Juanjo Díaz) y una contrabajista y teclista (Mapi Quintana), cabe destacar su capacidad vocal y su teatralidad, su sola presencia sería suficiente para sostener el espectáculo, con constantes cambios de ritmo, tan pronto tiraba de castañuelas como de pandereta, y sentimientos, tan pronto nos hacía reír con su ironía como reflexionar con su encanto.

Cumplió con las expectativas generadas ante una sala repleta que disfrutó de una actuación en la que la pasión y el amor del asturiano por lo que hace quedó patente y dando sentido al concepto del festival (Actual) diluyendo la línea entre folclore y modernidad de manera que hasta los más puristas pudieron disfrutar del concierto.

 

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