Un nuevo estudio fotográfico en Calahorra para hacer arte de lo cotidiano

estudio fotográfico luur

Esto sí es empoderarse. Abrir un nuevo negocio en tiempos de pandemia y lanzarse a la aventura con toda la ilusión que está poniendo Lucía, de Fotografía Lur, es reivindicar la valentía y arrojo de la mujer profesional, porque Lucía abre hoy en Calahorra un local para desarrollar su actividad de fotografía profesional.

En realidad, no se trata de un nuevo negocio, sino de un paso más en su carrera profesional, ya que Lucía del Rincón lleva desde 2008 en el mundo de la fotografía, y los últimos cinco años ya con su marca Lur, pero ahora da un paso más y de un estudio alojado en un piso, pasa a un bonito local en el número 36 del Mercadal.

Inauguración con muchos invitados, como es lógico, no podrá hacer Lucía “pero mis clientes están avisadas así que se irán pasando”, dice contenta Lucía, que también abrirá su estudio el miércoles, 3 de marzo, festivo en Calahorra, para aquellas clientes que hoy trabajan y no podrán acudir. Lucía quiere entregarles un pequeño obsequio en agradecimiento, porque ellas han tenido algo que ver con esta nueva aventura.

Y es que la especialidad de Lur es la fotografía infantil, de familia y retrato Fine Art,  y en sus trabajos se ve que pone “el alma en cada detalle” como ella misma dice. Su estudio, pintado en azul habla también de sus fotos: sensibilidad, delicadeza y gusto, tal y como se pudo ver en la exposición “Tierra de mujeres” que abrió en Caja Rioja en 2019, antes de la pandemia.

¿Que qué pretende Lur en esta nueva andadura? “Muy sencillo: devolver la ilusión a los más pequeños de la casa y a sus familias y convertir esos momentos en una experiencia única, especial y perpetua”.

Porque ahora un retrato lo hace cualquiera con una buena cámara de móvil, pero no se trata de hacer una foto, sino de hacer arte de lo cotidiano, sacar lo mejor de un gesto, de una mirada o de una expresión simpática. Convertir la imagen de  los niños, de las familias, en algo digno de enmarcar.

¡Mucha suerte, Lucía!