Interesante hallazgo de la cultura judía en los archivos de San Andrés

fragmentos antigua biblia judía
Estos fragmentos hacían de ‘guarda’ para un libro que comienza en 1515

El hallazgo se produjo el pasado mes de julio pero no ha sido hasta ahora –tras verificar su antigüedad y naturaleza– cuando hemos sabido que se han encontrado en la iglesia de San Andrés fragmentos de una Biblia judía manuscrita que podría datar del siglo XIV.

El feliz encuentro ocurrió en el transcurso de las labores de clasificación, limpieza y ordenamiento del inmenso archivo que conserva la parroquia de San Andrés. Los pequeños fragmentos aparecieron formando parte de la guarda de un libro que comienza en 1515 y en el consta documentación de la antiquísima y hoy extinta Cofradía de Santiago y San Andrés.

Párroco San Andrés
Javier Fernández Cascante, párroco de San Andrés

En este trabajo han participado dos seminaristas americanos de las diócesis de Guatemala y Nicaragua, que bajo indicaciones de expertos y con gran esmero han contribuido a rearchivar la ingente documentación.

Por cierto que ha sido una empresa calagurritana –Cartonajes Santorromán– la que ha donado las más de 250 cajas especiales en las que los legajos estarán ahora más protegidos.

Así lo cuenta el párroco de San Andrés, Javier Fernández Cascante, que desde el primer momento concedió a los escritos hebreros la importancia que tienen y se puso en contacto con dos expertos capaces de leer el idioma de corrido e incluso algunas lenguas muertas. Santiago García Jalón de la Lama, catedrático de Hebreo en la Universidad de Salamanca, y Manuel Hernández Sigüenza, licenciado en Teología Bíblica coinciden en que se trata de pequeños pasajes del Libro de Esther.

archivo parroquia san andrés
Cartonajes Santorromán ha donado las carpetas archivadoras donde se han guardado miles de documentos previamente clasificados por dos seminaristas americanos

 

Textos masoréticos

Dado que el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana es prácticamente igual que la Biblia judía, los capítulos y versículos encontrados están perfectamente identificados. Pero el fino pergamino con tinta guarda otras maravillas como textos masoréticos. Se trata de notas marginales, en este caso muy pequeñas, con indicaciones relacionadas con la interpretación exacta de las palabras y otros comentarios a los textos sagrados.

La trascendencia de este hallazgo “no es pequeña, a pesar del corto fragmento conservado, si tenemos en cuenta que no se trata simplemente de unos antiguos trozos de una Biblia sino que se sitúan en el contexto de la judería de Calahorra y los vestigios que de ella forman parte del rico patrimonio de Calahorra”, dice el párroco de San Andrés.

Éste recuerda que la misma iglesia conserva un fragmento de la Torá o libro de la ley judía que es similar a otro más conocido que existe en la Catedral de Calahorra y de cuyo hallazgo en el archivo catedralicio dejó constancia el canónigo Ángel Ortega que hizo hincapié en la importancia de su conservación por lo que hoy se muestra en el museo del templo principal.

Un judío converso, posible propietario

Pero esto no es lo único excepcional en el caso de los textos hallados en San Andrés: “Es muy raro que durante la expulsión de los judíos de España –ocurrida en 1492– un rabino abandonara una Biblia. Por eso, aunque no sabemos cómo pudo llegar a San Andrés especulamos con la posibilidad de que los fragmentos encontrados procedan de la Biblia de un judío converso”, comenta Javier Fernández.

En efecto, los judíos fueron expulsados no sólo de España sino de toda Europa en distintas fechas a lo largo de la historia; desde Roma en el año 49 de nuestra era hasta los Estados Pontificios, que fueron los más tardíos en decretar la expulsión en 1593, pasando por Inglaterra (1290), Francia (1394), Portugal (1496)… En todos los casos los judíos fueron muy celosos de sus propiedades religiosas y materiales y llevaron consigo e incluso hoy aún conservan las llaves de los hogares que tuvieron que dejar a su partida. Por eso los vestigios de libros sagrados de aquellos judíos son tanto menos frecuentes.

En manos de expertos de lenguas semíticas

Los fragmentos van a ser ahora estudiados a fondo en la Universidad salmantina, “incluso será necesario pasarlos por microscopio”, dice el párroco de San Andrés que reserva un destino destacado para estos vestigios que más que valor material tienen un gran peso patrimonial.

“Este hallazgo ocurrido al azar nos pone en guardia sobre la posibilidad de que existan otros fragmentos de la misma naturaleza en un archivo que es inmenso y también históricamente muy rico”, finaliza diciendo Javier Fernández Cascante.

 

 

 

 

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