Ilusión y paciencia, los ingredientes del Belén del Casco Antiguo

Confeccionar un belén puede ser una actividad muy divertida, pero también es una tarea concienzuda y delicada, que se hace con mucha ilusión y con grandes dosis de paciencia.

En lo que respeta al montaje, tiene que seguir una estructura y una coherencia de temas y figuras, y en lo que se refiere al contenido, el valor lo dan las piezas hechas a mano. Hay que conseguir el mayor realismo en las piezas y la mayor belleza en su composición general.

pajaritos belén casco antiguo
Palomas realizadas por Esperanza

 

El belén de la asociación de vecinos del Casco Antiguo, instalado en la sede de este colectivo, en el Planillo de San Andrés, cumple todas estas premisas y de ello charlamos con Alberto Tricio, una de las personas encargadas del belén, que todavía podrá ser visitado mañana día de Reyes, última oportunidad en esta Navidad.

Alberto asiste a los talleres de belenes y cuando comenzó se dio cuenta de que instalar un belén “no es poner cuatro montañitas, un portal y colocar las figuras”.

Este año del belén se han encargado Alberto Tricio, Esperanza Madorrán y Gabriel Aragón, junto con tres niños, Miguel, Marco y Alejandro, que han ayudado, por ejemplo haciendo a mano todos los panes de la panadería.

«Luego «las culpables» de hacer un belén siguiendo esas reglas, y de enseñarnos muchos otros trucos” han sido las hermanas Charo y Mari Asun, pero viven en Zaragoza y este año de pandemia no han podido venir, explica Alberto Tricio.

«Muchas de las construcciones que hay en ese belén fueron hechas por ellas hace muchos años”. Esta Navidad no han contado con ellas, así que han tenido que valerse por sí mismos, y han demostrado que pueden y saben

Hay mucho de técnica, nos cuenta Alberto, pero también hay imaginación a la hora de utilizar materiales y convertirlos en pequeñas piezas, ya sean árbolés, frutos del campo, pájaros…

En este belén, salvo las figuras, todo está hecho a mano. El público que acude a verlo a la sede del Planillo de San Andrés se sorprende con este trabajo minucioso tanto en piezas como en edificios cargados de detalles.

Se puede ir cada año y siempre se descubren nuevos detalles de los que no se había reparado el año pasado, pero es que además cada año se incorporan piezas nuevas. Esta vez han fabricado a mano el Palacio.

“No hemos podido hacer más por culpa del virus”, comenta Alberto que junto a Esperanza han trabajado mucho para darle a la pieza el máximo realismo: “Son muchas horas de trabajo, muchas capas de pintura para conseguir el efecto deseado y si te fijas en el tejado está hecho teja por teja”.

Lo mejor es acercarse a la sede del Casco Antiguo y celebrar el final de la Navidad disfrutando de este bonito belén. Fotos: Antonio Sola.

Recordamos que la última oportunidad de visitarlo será mañana, 6 de enero, de 12 a 14 horas y de 18,30 a 20,30.  Hoy está cerrado

 

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