Al Halda y AMALAR piden a la Consejería de Salud que no separe a las madres positivas de sus bebés

La OMS señala que el riesgo de infección por COVID-19 es bajo, mientras que las consecuencias de no amamantar y la separación entre madre e hijo pueden ser significativas

lactancia materna
No hay alimentación más natural, inmunológica y sostenible que la lactancia materna

La Asociación de Matronas de La Rioja (AMALAR) y la Asociación de Apoyo a la Lactancia de La Rioja (Al Halda) han pedido a la consejera de Salud, Sara Alba, a través de una carta, que se aplique el protocolo del Ministerio de Sanidad en La Rioja y no se separe a las madres positivo de COVID-19 de sus bebés en el Hospital San Pedro.

Ambas entidades se han unido para trasladar a Alba cómo están viendo que las mujeres pasan los últimos meses de embarazo con creciente ansiedad porque en La Rioja se separa a las madres que dan positivo de COVID-19 de sus recién nacidos.

Se trata de una decisión que se tomó cuando aún no teníamos evidencia científica sobre esta nueva enfermedad y todavía no sabíamos cuál podía ser la mejor manera de proceder.

Pero, actualmente, el Ministerio cuenta con un protocolo que recomienda el alojamiento conjunto salvo en casos clínicos muy concretos. Por tanto, piden a Alba terminar con la separación rutinaria en La Rioja. También le piden que, cuando la madre se extraiga leche, el hospital se la facilite al bebé, no la tire.

Ambas entidades no entienden cómo un hospital, como el San Pedro, que apuesta por humanizar el parto con técnicas como el piel con piel, puede poner en marcha un protocolo que no tiene en cuenta las necesidades antropológicas de los recién nacidos como mamíferos.

Resaltan que haciéndolo se está dando la espalda a la evidencia científica, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y el protocolo del Ministerio de Sanidad.

Empezando por el último. El documento técnico para el Manejo de la Mujer Embarazada y el recién nacido con COVID-19 (última actualización del 19 de junio de 2020) señala: “Recomendamos, siempre que sea posible, evitar la separación de la madre de su recién nacido y favorecer el alojamiento conjunto de ambos en régimen de aislamiento, junto a un acompañante de su elección, si fuera posible”.

Añade: “ El neonato sólo tendrá que ser ingresado aislado y separado de su madre cuando las condiciones clínicas de ésta así lo recomienden”.

“Si no es así”, indica el Ministerio, “no parece recomendable la separación y evitar el contacto piel con piel, cuidado madre canguro…, especialmente en los momentos inmediatamente posteriores al nacimiento y durante el establecimiento de la lactancia.”

En la redacción de este protocolo han pesado mucho más los argumentos para no separar: que el virus solo se transmite por vía respiratoria, la importancia del amamantamiento, que protege al bebé durante los primeros meses, y la baja incidencia y gravedad de la enfermedad en bebés.

En cuanto a la OMS, en su documento ‘Breastfeeding and Covid-19’ en los lactantes señala que el riesgo de infección por COVID-19 es bajo, mientras que las consecuencias de no amamantar y la separación entre madre e hijo pueden ser significativas.

La evidencia está demostrando que no hay contagio a través de la leche, pero, en cambio, la leche materna es la primera vacuna que recibe el recién nacido, es parte de su órgano inmunológico, también ante la Covid-19, y la evidencia sitúa incluso a la leche materna como letal para la mayoría de las cepas vivas del virus.

En este mismo sentido, la Organización Mundial de la Salud recomienda “mantener al niño en la misma habitación que la madre desde su nacimiento para que esta pueda amamantarlo y mantener el contacto piel con piel, incluso en los casos en que se sospeche o se confirme la presencia de COVID-19”.

En un último estudio, señala que la separación en algunos países de los recién nacidos de sus progenitores, especialmente la madre, si se sospecha que éstos pueden estar contagiados por el coronavirus, aumenta el riesgo de muerte y de complicaciones para toda la vida del bebé.

Lo ha hecho tras los resultados de una revisión sistemática de 20 directrices clínicas publicadas en 17 países durante la pandemia de COVID-19, donde se encontró que en un tercio de estas orientaciones se recomendaba separar al recién nacido de su madre si ésta tenía COVID-19 o mostraba signos de esta enfermedad. La OMS ha calificado como “muy preocupante” las restricciones a este método.