El sábado, visita al palacio Episcopal con Amigos de la Historia

Guiada por D. Ángel Ortega y Dña. Pilar Urrutia, esta actividad figura en el programa "Antes de que llegue el invierno"

Palacio Episcopal
Palacio Episcopal de Calahorra

Dentro de las actividades incluidas en el programa “Antes de que llegue el invierno”, la asociación Amigos de la Historia de Calahorra ha programado para este sábado, 12 de noviembre, la visita guiada a uno de los edificios más importantes de Calahorra como es el Palacio Episcopal, junto a la Catedral.

La visita será gratuita pero para evitar esperas innecesarias, los interesados deben inscribirse en el correo [email protected]. Las visitas, por turnos, comenzarán a las 16:00 horas en turnos de media hora para grupos de 25 personas, indicar la hora deseada (16:00, 16:30, 17:00, 17:30). Una vez hecha la inscripción, Amigos de la Historia responderá confirmando la reserva.

La asociación agradece la colaboración de D. Ángel Ortega y Dña. Pilar Urrutia, guías que acompañarán la visita y a todos los comercios y empresas que hacen posible estas actividades programadas.

 

Sobre el palacio episcopal (texto de Ana Jesús Mateos):

Se ha supuesto que las primeras casas episcopales fueron edificadas por el obispo Juan Rodríguez de Rojas hacia 1340 y que a ellas se adosó el palacio construido por don Alonso de Castilla en 1539, pero nada ha quedado de ello. El Concilio de Trento había ordenado a los prelados la residencia en su sede episcopal pero la mayor parte de los obispos calagurritanos se establecieron en Logroño, aduciendo que esta ciudad se encontraba más en el centro de su diócesis y estaba mejor comunicada con las provincias del norte por lo que Calahorra, a finales del siglo XVI, carecía de una vivienda digna para su prelado.

Sólo a comienzos del siglo XVII el obispo comienza a manifestar interés por residir en Calahorra o, al menos, por adquirir alguna propiedad en la que poder establecerse cuando se encuentra en la ciudad. La primitiva fábrica del palacio episcopal calagurrita­no data del siglo XVII y se lleva a cabo en varias etapas muy diferenciadas. El obispo Gonzalo Chacón y Velasco, en 1633, manifestó su deseo de edificar palacio episcopal en Calahorra, por lo que el cabildo catedralicio se ocupó de buscar los solares y de mandar trazar el edificio, labor que realizó en 1634 fray Nicolás de la Purificación. Sin embargo, parece que este proyecto fue desestimado y las obras de este momento se limitaron a la adecuación de unas casas existentes para uso del obispo. A estas primeras casas episcopales debe corresponder la conocida como «Casa del Deán» o “de los Deanes”, inmueble que puede datarse en la primera mitad del siglo XVII, adosado al actual palacio y comunicado interiormente con él.

En 1643 el obispo Juan Piñeiro decidió establecerse en Calahorra. Tomando como punto de partida la traza de fray Nicolás de la Purificación y los inmuebles proporcionados por el cabildo se iniciaron los trabajos. No se construyó un pala­cio de nueva planta, sino que se habilitaron y adecuaron los inmuebles existentes para uso episcopal modificándolos en lo preciso, ampliándolos con algunas salas y dotando al conjun­to de una fachada unitaria. El artífice encargado de estas tareas fue Domingo de Usabiaga, que debía edificar diversas salas, entre ellas la capilla. Las obras se prolongaron hasta 1649 e incluyeron la nueva fachada a la calle Palacio, donde se abría una pequeña plaza. En los años 1667-1669, durante el episcopado de Francisco Rodríguez Castañón, el maestro de obras Juan Ortiz de Madaria amplía el palacio añadiéndole la gale­ría posterior, un amplio mirador abierto a la vega del río Cidacos, cerrado con contraventanas de celosía lignea y cubierto con bovedillas y tejado a una sola vertiente. Este palacio del siglo XVII se conserva en la actualidad, especialmente la galería posterior, y corresponde a la zona comprendida entre la llamada “Casa de los Deanes” y el actual palacio episcopal.

La ampliación del palacio realizada por mandato del obispo Juan de Luelmo en los años 1771-1778 tuvo grandes consecuen­cias. Se desconoce el nombre del autor del proyecto aunque éste se puede atribuir al maestro cantero Juan Cruz Uri­zar, del que se sabe trabaja en la fábrica en 1777. Se regularizó la galería erigida en 1670, se demolió la antigua fachada principal y se construyó un nuevo bloque, adosado al edificio del siglo XVII, donde se ubicaron las salas principales y la es­calera monu­mental. La caja de escaleras, de gran originali­dad, se divi­de en tres tramos por medio de arcos escarzanos, para dar mayor énfasis al tramo central, cubierto por una cúpula de ocho lados sobre alto tambor, que se caracteriza por haber perdido su función lumínica, reservándose tan solo la de distribuidor del espacio. La fachada, realizada en piedra sillar, comprende la zona meridional del in­mueble y se prolonga por las calles laterales envol­viendo y ocultando el palacio del siglo XVII. Está compuesta de tres pisos y falsa y el conjunto está flanqueado por pilastras superpuestas. Todos los vanos son adintelados y predominan los balcones volados sobre mensulones de piedra. El eje central de simetría queda reforzado por la su­perposición de vano de ingreso – balcón de honor – es­cudo monumental, que forman un conjunto abiga­rrado de gran interés.

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